Kuwait

En clave kuwaití


En febrero de 2012, Ángel María Villar fue reelegido presidente de la RFEF sin oposición, como es costumbre prácticamente desde que tomara el cargo en 1988. Más de cuatro años después y obligado a convocar nuevas elecciones, el bilbaíno se ha amparado en el Código Electoral de la mismísima FIFA que vicepreside para atar sus últimos cabos, quizá en vistas de la Eurocopa de Francia en el horizonte en la que compite España y cuyo resultado podría favorecerle o no de cara a una nueva votación. Lo interesante esta vez no es el qué: es el cómo. Porque para ello, Villar pidió el mismo socorro que la FIFA le alcanzó en 2008, cuando Joseph Blatter amenazó veladamente incluso con la exclusión de España de la Eurocopa de Suiza y Austria que luego ganaría la selección entrenada entonces por Luis Aragonés. En aquella ocasión denunció el mismo caso, una injerencia gubernamental sobre los comicios en la federación, que implican llevar al extremo las relaciones diplomáticas del país a través del cauce del fútbol. Y no es ninguna broma, por desapercibido que haya podido pasar.

Si en algo es habitualmente escrupulosa la FIFA es en sancionar injerencias políticas dentro de los órganos de gobierno deportivos que están bajo su control, como si en airados alardes de endogamia lograran separar, en los casos menos publicitados, ambos poderes. Durante 2015 ocurrió así con las federaciones asiáticas de Indonesia y particularmente Kuwait, suspendida de raíz de todas las competiciones en las que tomaba parte –incluida la fase de clasificación para el Mundial de Rusia y la Copa Asia de 2019- y cuyo alquimista, Sheikh Ahmad al-Sabah, ha sido acusado por el primer ministro de su país de manipular elecciones dentro de las federaciones asiáticas desde su puesto en el Consejo Olímpico continental, que ocupa por cierto desde julio de 1991. Al-Sabah también forma parte, como no podía ser de otro modo, del Comité Ejecutivo FIFA e incluso pensó si presentarse a la última elección, decantándose finalmente por apoyar y trabajar para el candidato Sheikh Salman (Bahrein), acusado de encarcelar y torturar a atletas –incluidos futbolistas- críticos con el régimen de su familia en su país.

Muy de la cuerda de Joseph Blatter y enérgico contrarreformista, Al-Sabah desarrolla parte de su actividad también en los órganos olímpicos que de hecho investigan en paralelo la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, en inglés). No ha evadido con especial fiereza las reiteradas acusaciones de intervencionismo porque es exactamente el argumento en el que se ampara para repelerlas, adjudicándolas, y esto es causa común internacional, a persecuciones políticas. Pero la realidad es que FIFA y COI suspendieron a Kuwait en octubre con apenas once días de diferencia en octubre del pasado año, si bien Thomas Bach, actual presidente del Comité Olímpico Internacional, también ha sido señalado como uno de los beneficiarios de la política de lobbies de Al-Sabah, quien en definitiva sigue ocupando sus cargos sin aparente nerviosismo. Es más: su sonrisa en todas las apariciones públicas en que se deja fotografiar es de las más amplias que se le recuerdan a un ser humano.

Los documentos que podrían probar las acciones punibles de Al-Sabah y que darían con sus huesos fuera de los comités correspondientes las tienen en sus manos tanto FIFA como COI, manteniendo pulcro y respetuoso silencio la red del fútbol sobre los procesos abiertos a fin de no intoxicarlos, como durante el tumultuoso año pasado ocurriera con las diversas investigaciones que sostuvieron en el marco de regeneración obligada. Que Villar se haya valido de la clave kuwaití para alargar unas elecciones que podrían haberse convocado –y celebrado- ya, apoyándose en el Código FIFA que le ampara y defiende, no hace sino remarcar la absoluta naturalidad con que asumimos en el mundo que determinados marcos legales son más fango que agua. Sin ir más lejos, Miguel Ángel Galán, uno de los candidatos a sucederle, amenazó con denunciarle si no convocaba elecciones antes del 31 de marzo y, contactado por esta parte, ha preferido no explicar por qué no ha terminado haciéndolo. A fin de cuentas, si Villar estaba dispuesto a dejar sin Eurocopa a España –y quién sabe si no también sin Champions y Europa League-, será que lo que guarda le es mucho más valioso.

A seguir

Jorge Pérez, secretario general actual de la RFEF y tercer candidato a la presidencia, se ha destacado en los últimos meses como la vía rápida de resolución para dos de los actores más críticos con la estructura y organización de la federación, a saber: Javier Tebas de parte de La Liga y Miguel Cardenal de parte del Consejo Superior de Deportes. Sobrenombrado además como ‘el candidato de Florentino Pérez’, se ha alejado como nunca de los focos allanando el camino de su candidatura, como si al fútbol español le alcanzara con cambiar de nombre y cara. La frialdad y facilidad con que Villar logró apoyos para deshacerse de la presión política no sólo en esta ocasión, sino también en la referida de 2008, evidencia que la amenaza va más allá de lo nominal. Poner de acuerdo a Liga y CSD, con quien Villar ha tenido y mantiene una relación de odio particularmente insalvable, ya es noticia. El tiempo dirá si buena o mala, y sobre todo, si responde o no a la dirección que tomen las investigaciones que atañen al presidente actual y de las que cada vez tiene más complicado salir indemne.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *