Todo son problemas: Las polémicas de las candidatas

rami malek bohemian rhapsody

Ni la pérdida irremediable de audiencia, ni la inexactitud editorial ni que su obvia politización engañe a cada vez menos gente son los principales problemas de la 91ª edición de los Oscars: por el contrario, este año los premios de La Academia, bastante condicionados por estas y otras polémicas internas -como aquella de entregar premios en pausas publicitarias o la de prescindir de un único presentador tras renunciar Kevin Hart- tendrán que decidir entre varias películas que han amasado en los últimos meses una serie de críticas transversales imponentes. Desde la inexactitud histórica de La Favorita a la banalización del racismo de Green Book pasando por la tibia censura a la sexualidad de Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody, ninguna de las candidatas más destacadas a Mejor Película parece disfrutar una unanimidad real. Ni siquiera la aclamada Roma de Alfonso Cuarón, un trampantojo clasista, ha podido destacarse en lo positivo. Entre las críticas a estas películas no hay del estilo subjetivo, sino del peor: el sensible, reguero de lobbies y otro tipo de intereses tal vez tan espurios o más que los propios que puedan regir estos premios. ¿De qué otra manera son sostenibles las siete nominaciones de Black Panther… y que incluso en algunas predicciones aparezca entre las tres con más opciones para llevarse el Oscar a Mejor Película?


GREEN BOOK (Peter Farrelly)

«Toma el nombre de un artefacto de la historia resultado de la supremacía blanca y lo convierte en base de una comedia»

green book oscars 2019

En condiciones normales Green Book destacaría bastante por encima de las demás en el encabezado de nominaciones y premios porque es una película que adapta una historia real pasándola por el filtro del humor prácticamente blanco para hacer digerible algo mucho más rudo: no sólo el matonismo, también el peso de los estereotipos y sobre todo del racismo crucial. Ambientada en los Estados Unidos de los 60, esconde al parecer cierta banalización por ese racismo cultural que no prescribe y que, además, ha enfadado a la familia original de Don Shirley, coprotagonista interpretado por Mahershala Ali (nominado al Oscar por este papel). El hermano de Don rechaza paralelismos con la cinta y asegura que él y su chófer (Tony Vallelonga, Viggo Mortensen) mantuvieron únicamente una relación profesional, algo que el guionista aludido (Nick, hijo de Tony en la vida real) se ha visto obligado a enfrentar sin matices: «Hay mucha información que su familia no tiene, y es normal que les enfadara que no hablara con ellos. Pero Don me pidió no hacerlo, no hablar con nadie mientras escribía la historia». Respecto a cómo paga Hollywood las películas del tipo Green Book en los últimos tiempos ha publicado Alissa Wilkinson en VOX: «No importa lo bien intencionada que sea: la película demuestra claramente la desafortunada tendencia de Hollywood de evitar hacer películas sobre el racismo histórico». Y algo no banal, pues da nombre a la misma: «Toma el nombre de un importante artefacto de la historia (el Libro Verde), resultado de un prejuicio y la atrincherada supremacía blanca, y lo convierte en base de una comedia». Por si no fuera suficiente, el mismo Viggo Mortensen, con ánimo constructivo, empleó la palabra prohibida del nuevo misario estadounidense, nigger glosando precisamente cómo había cambiado el mundo a mejor desde la época en que se sitúa su Green Book. Tuvo que disculparse, claro.

ROMA (Alfonso Cuarón)

«La película está siendo celebrada por todas las razones equivocadas»

roma oscars 2019

Slavoj Zizek publicó en The Spectator un agrio pensamiento en voz alta que sin embargo es lineal en fueros alejados de los medios: Roma es una gran película, claro, pero: ¿qué hace con las vísceras del espectador? «La mayoría de los críticos está en lo correcto al celebrarla como un clásico instantáneo, pero no puedo sacarme de la cabeza que esta percepción está sostenida por una aterradora, casi obscena malinterpretación». Zizek se refiere a cómo Roma, aun en su contexto (México, década de los 70: infancia del propio Alfonso Cuarón), ha facilitado el acceso al cuestionable cuadro moral que evoca la no siempre equilibrada relación entre familias pudientes y sus ayudantes domésticas. «Me vienen a la mente las disonancias obvias en el trato de la familia hacia Cleo: inmediatamente después de demostrarle su amor y hablarle ‘como a un igual’, le piden que se encargue de alguna labor doméstica o que les prepare algo». Mucho más allá fue Paula Ochoa en El Tiempo colombiano, con un artículo menos medido y consecuentemente más expresivo sobre esta misma cuestión: «Esta es una sociedad hipócrita y oportunista. Y eso lo sabe bien Alfonso Cuarón, que se aprovechó de eso para vendernos escenas de traperos, planchazos y lavadas de platos como si se tratara de la última Coca-Cola del desierto». Además, se permite el práctico vocativo: «Roma va a arrasar en la entrega de los premios Oscar. Y ustedes se graduarán del siguiente nivel de hipocresía y frivolidad criolla».

BOHEMIAN RHAPSODY (Bryan Singer)

«Una película inconscientemente homófoba»

El biopic de Freddie Mercury nació para molestar: desde el lanzamiento de su primer tráiler ya acarreaba las primeras maldiciones. Por ejemplo, que no se hiciera expresa mención al VIH que acabó con la vida del cantante. Y qué decir de las relaciones homosexuales del artista, no previstas en ese primer avance del film lanzado en mayo de 2018 y por el que se acusó al trabajo de hetero-washing, si es que eso existe. Bohemian Rhapsody topó enseguida con dos diques casi imposibles de desbordar: uno, los fans. La crítica ha sido furiosa y continua: «Si bien la película no cuenta grandes mentiras, tampoco sientes que estés ante la historia real». Otro, con mucho mayor peso en la industria, el colectivo LGTBI, empeñado en denunciar la película y censurar que en todas las líneas de guion y escenas comprometidas hubiera más de homofobia que de respeto a las razones fundamentales. «Es una película inconscientemente homófoba (…) intenta posicionar a un hombre gay en su centro mientras se aleja estratégicamente de esa parte tanto como puede», describió Aja Romano en VOX. Que Bryan Singer, su director, fuera acusado de abusos a un menor a finales de 2017 definitivamente no ha ayudado a que Bohemian Rhapsody cuajara fuera de la taquilla. La GLAAD (Alianza Gay y Lésbica contra la Difamación) no contó con la película en sus premios considerando que las acusaciones a Singer «sacan a la luz una realidad que no puede ser ignorada y mucho menos recompensada». Huelga decir que a esta hora del día Bryan Singer no ha sido aún juzgado, pero por lo pronto no ha sido nominado, invitado ni mencionado en ninguna de las galas de premios relevantes del cine en el último trimestre, sufriendo suerte similar a la que el pasado año dejó a James Franco fuera de los Oscars tras recibir acusaciones de acoso sexual una vez había sido nominado a Mejor Comedia y Mejor Actor en los Globos de Oro.

LA FAVORITA (Yorgos Lanthimos)

«Algunas partes de la historia son exactas… y muchas no»

the favourite 2019

La película que ha lanzado a Olivia Colman al Oscar (y veremos si no a Emma Stone o sobre todo Rachel Weisz, ambas nominadas a Mejor Actriz de reparto) topa en este caso con los académicos y los puristas, toda vez que la vida de la reina Ana de Gran Bretaña no parece haber sido adaptada con exactitud. El mismo director ya se anticipó a esta controversia: «Algunas partes de la historia son exactas… y muchas no». Esta flexibilidad, claro, contó con el apoyo expreso del reparto. Sobre todo porque La Favorita no está pensada ni diseñada como biopic sino como drama histórico. Sin embargo, es la sexualidad de la reina y particularmente sus relaciones íntimas con sus dos validas (favoritas), que además compiten por un puesto en apariencia diseñado para una sola de ellas, lo que los historiadores han considerado directamente improbable. Sobre todo dada su enfermedad -gota-, que habría suprimido cualquier tipo de apetito sexual. Es de destacar también que la película no haga espacio para el que fue el marido en la vida real de la reina, Jorge de Dinamarca (príncipe consorte de Gran Bretaña) porque «habría complicado el argumento», aunque la acompañara durante el espacio de tiempo que narra precisamente la cinta. Algunos de los pasajes más notorios de La Favorita son directamente imaginados, como el intento de envenenamiento de Emma Stone a Rachel Weisz o que la reina tuviera un conejo por cada uno de sus diecisiete hijos perdidos. Así las cosas, La Favorita -que emerge como ídem en las quinielas a premiar reparto es más, como escribe J.R. Kinnard en PopMatters, una aventura en la que lo más variopinto queda «a la sórdida imaginación de uno de los cineastas más fascinantes del mundo».

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