Iglesias en Gara: porque fueron, son

Pablo Iglesias Gara Pablo Iglesias, nuevo colaborador de Gara

El momento más importante en la historia de Podemos, o al menos el que permite condensar todo lo que ha representado ese partido en un instante, se produjo en 2010. El 21 de octubre de aquel año Pablo Iglesias dirigió a los hermanos Errejón -Más Moderación- y a una multitud de antifascistas en el escrache a Rosa Díez, cuando la líder de UPyD intentaba dar una charla en la Complutense. Allí se juntaron las dos mitades del partido: la política y la universidad. Y allí se escenificó por primera vez la que iba a ser una de sus principales armas políticas: la violencia de baja intensidad como instrumento para amedrentar a sus enemigos.

Lo fácil cuando había que hablar de ellos era irse a Venezuela, a Irán o a Galapagar en la última etapa, pero en realidad todo estaba en Madrid. Venezuela, Cuba y la URSS eran sus referentes externos, pero en el ambiente universitario madrileño mandaban ellos. Allí dejaron fluir durante años sus viejas ideas para la transformación social, y de ese ambiente salió el clima moral que poco a poco se ha ido instalando en España. En los años gloriosos de la nueva política vimos cómo se normalizaban los escraches, el “jarabe democrático”, los lanzamientos de botellas y escupitajos a quienes previamente se había señalado como fascistas.

A pesar de todo, la siempre concernida prensa antifascista repite ahora que «nunca ningún político en España ha sufrido una persecución como la que ha tenido que padecer Pablo Iglesias». Podríamos irnos hasta Rentería o Hernani, hasta los años 90 y la socialización del sufrimiento, pero no hace falta. Es más adecuado acordarse del acto de 2010 en la Complutense, porque Iglesias, el político más perseguido de España, comenzaba ya a organizar persecuciones contra otros políticos.

Iglesias siempre habló muy claro sobre cuál debía ser el papel del periodismo en la sociedad, y llegó a encargar un periódico a la altura de su listón deontológico

Las dos almas del partido fueron siempre la política y la universidad, pero en Iglesias, como en el modelo platónico, hay una tercera: el periodismo. Ahora vuelve para entregarse de lleno a esta faceta, pero en realidad nunca se fue. Siempre habló muy claro sobre cuál debía ser el papel del periodismo en la sociedad, y llegó a encargar un periódico –La Última Hora– a la altura de su listón deontológico; o sea, al servicio del partido y del líder.

Muchos pensamos que su desembarco en los medios tiene que ver con el aburrimiento o las necesidades materiales, pero ya en 2013 había gente, vanguardia consciente, que supo reconocer la vocación periodística de Iglesias: hace casi diez años fue galardonado en la primera edición de los Premios al Periodismo Para el Cambio Social, en la categoría de Periodista Enfocado. Los premios eran una iniciativa de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo y del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Carlos III (al César lo que es del César), y ese año Iglesias compartió galardón con Jordi Évole y con Ignacio Escolar.

Es bueno acordarse de todo esto para ver con perspectiva, con CTXT, la nueva noticia mediática del periodista crítico: Pablo Iglesias comenzará este mes a escribir para el diario Gara. Es algo poético que Iglesias, «el político más perseguido que se recuerde en España», acabe escribiendo en el sucesor de Egin. No es inesperado, aunque hay que reconocer que añade un último elemento pintoresco a la siempre amistosa relación entre la izquierda abertzale y la izquierda complutense.

Iglesias escribe en Gara y la ministra Yolanda Díaz posa sonriente junto a Mertxe Aizpurua, que no sólo fue redactora en Egin sino que fue galardonada, por su actividad como directora en el semanario Punto y Hora, con una condena por apología del terrorismo. «Todo es ETA, jiji», se empieza a leer ya en las cabezas habituales. La broma desactivadora que siempre sirvió para ocultar no que todo fuera ETA, sino precisamente que ETA no era lo único que había, que había ETA precisamente porque había muchas más cosas detrás de la materialización terrorista.

Iglesias escribe en Gara y Yolanda Díaz posa sonriente con Mertxe Aizpirua, galardonada por su actividad como directora del semanario condenado por apología del terrorismo

Es bueno acordarse de todas estas cosas, pero es aún más importante recordar hasta dónde llegó en su aventura política el hoy compañero de Tasio Erkizia, Arkaitz Rodríguez o Iñaki Egaña. Iglesias es hoy lo que siempre fue, y fue ministro y vicepresidente de España porque el presidente Sánchez así lo quiso. Es importante recordarlo porque dentro de poco Sánchez y sus votantes, que aprovechaban cualquier oportunidad para mostrarse hondamente preocupados por el liberalismo de Hungría o por la terrorífica posibilidad de un Gobierno de derechas, se olvidarán de que fueron ellos los que metieron a alguien como Iglesias en el Gobierno.

Se estrena el 19 de septiembre, el día después del acto de solidaridad con Henri Parot en Mondragón. Si escribe en Gara sobre ese acto tendrá la oportunidad de cerrar como se merece uno de los Círculos de Podemos más importantes en la historia del partido: el que inauguró Antón Gómez-Reino cuando estampó su firma en un manifiesto de solidaridad con Iñaki de Juana Chaos.

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