Malignant (2021) Autobiografía de James Wan

Malignant James Wan 2021 Malignant (James Wan, 2021)

Cinco años sin una película de terror dirigida por el autor más relevante en el género de lo que va de siglo XXI son muchos años, si bien Malignant servirá para que los apóstatas constaten la sonante virtud de la paciencia. James Wan ha hecho muchas cosas desde que desarrolló el fenómeno Saw y rompió el canon del terror moderno con Insidious, pero todas están en esta nueva creación, cuyos secretos han permanecido bajo llave durante meses por más de una buena razón. En Malignant, Wan se regala una autobiografía autorizada con todos sus grandes éxitos. Tanto es así que se ha asegurado de acompañarse de dos de sus musas, el compositor Joseph Bishara y la actriz Annabelle Wallis, a quien en un mundo mejor no resultaría abominable nominar a una de las interpretaciones del año.

Lo primero es advertir que con Malignant, Wan vuelve a una de sus obras originales -la primera verdaderamente indie-, Dead Silence (2007), en la que queda patente -por si la colección Saw no fuera suficiente- la inclinación del director por el thriller. La poderosa irrupción en su carrera del método Insidious, amplificado por el Warrenverse del que no ha dejado de participar -dos de las sagas más exitosas de la Historia del cine de terror-, le han autoafirmado en la obligación de filtrar las cintas de la sección prohibida de videoclub de los 70 y 80 a través de los trucos comerciales con los que ha sentado cátedra, y que han generado un importante número de deudores. A algunos de los cuales, como es el caso de David F. Sandberg, ha llegado a tutelar en Lights out (2016), película que además retroalimenta a Malignant de manera icónica.

» Crítica de Lights out (David F. Sandberg, 2016)

Vamos advirtiendo, pues, que Malignant no es nada a lo que podamos anticiparnos fácilmente. El propio Wan, en una publicación de Facebook, recitó una retahíla de referencias universales que de por sí no dicen nada: Bava, Cronenberg, Argento y DePalma. Casi al mismo tiempo, negaba que el proyecto tuviera que ver con el Malignant Man que él mismo había creado para un pequeño relato gráfico, invirtiendo así el proceso normal de promoción de una película que también fue aplazada un par de veces por el calendario covid. Todas estas triquiñuelas juegan un papel fundamental: hacer creer al espectador que puede llegar a intuir de qué va la cosa.

Malignant es una película que asciende y evoluciona de una forma impredecible, que parece ensamblada con set pieces de muy diferentes sabores. Efectivamente, recuerda el fenómeno intergeneracional de la new flesh, eso es innegable, y homenajea los estridentes giallos en los neones, el humor calado entre la tragedia y la autopercepción del asesino enmascarado en los primeros trailers e informaciones oficiales. Ni siquiera es difícil adivinar qué tipo de relación mantiene la protagonista con esa forma salvaje y maligna, ni por qué todos los caminos parecen llevar a ese desdoblamiento catársico y presumiblemente psíquico que en el cine y la cultura del terror hemos visto no sólo en la obra de Cronenberg (Scanners), sino también en un amplio servicio de parientes que van desde el clásico fantasma de la ópera gótico de Leroux hasta la filmografía emergente de Joe Begos.

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Pero lo verdaderamente interesante, lo que hace de esta película toda una experiencia, es descubrir, según avanza la historia -a veces sobreexplicada-, que ese terror deforme e indemostrable lo aclara una genealogía sensacionalmente grotesca, en un rumor que acompaña silenciosamente al espectador hasta que en el último tercio se desata un torrente de efectismo narrativo. Los sustos de volumen y trucos en la oscuridad pierden peso gradualmente para dar paso a la hiperviolencia coreografiada tipo The Raid, acompañada por una intrahistoria de cintas de vídeo, instituciones mentales abandonadas y malformaciones imposibles de digerir.

» Entrevista a James Wan (Aullidos)

Los que esperaban una cinta de terror más convencional -en la línea de ese Wan del terror comercial- se verán asaltados por una resolución vengativa a lo Darkman, con demonios interiores con los que compartimos más de lo que nos gustaría y de lo que estamos dispuestos a soportar, algo anticipado en la literatura de Poe. Malignant es una película que incide en esa versión del hombre fuera del hombre, su dimensión social y la somatización de la ira -aquí menos explícita, recluida en un trauma infantil reprimido- con la que el cine de terror se ha puesto las botas históricamente. Una película verdaderamente pensada para impactar a través de una incomodidad muy disfrutable.

Lo mejor : La vuelta de Wan al terror se salda con una notable sucesión de referencias casi autobiográficas, coronada por una fotografía sensacional y un manejo altísimo de todos los tropos del terror contemporáneo, aun fuertemente influenciado por los hits ochenteros del género.

Lo peor : A veces sobreexplicada, le sobran minutos de adaptación comercial.