Los Nuevos Mutantes (2020) Tarde y regular

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El estreno de Los Nuevos Mutantes, aplazado hasta en cuatro ocasiones durante los últimos dos años y medio, viene a resolver una única duda: ¿ha merecido la pena la espera? Sometida a innumerables cortes, montajes y ediciones sobre el original, sobreescrita hasta la saciedad, coqueteó con acabar en VOD y se ha ganado el sobrenombre de “maldita” que acompaña a las que por una u otra razón (estrenos simultáneos, la compra de Fox por parte de Disney en la primavera de 2019, repentinas incompatibilidades de género o una pandemia mundial) no han salido ni como ni cuando se preveía. Tales dificultades -había planeada incluso una escena post-créditos con Antonio Banderas que quedó varada en el cementerio de las ideas- evidentemente han condicionado el resultado final. Pero de igual modo es de justicia advertir que si Los Nuevos Mutantes ha sobrevivido a este proceso sin lograr despeñarse e incluso distribuyendo 300 copias en España, es porque ha logrado guardarse suficientes alicientes para ganarse esta oportunidad.

/ Crítica en aullidos.com

Otro aspecto que ha reducido el impacto de producto de Los Nuevos Mutantes es que dejara fuera los cameos de dos X-Men originales, consolidando la idea de un film breve (hora y media) cuya continuidad en forma de saga parece, a falta de otro giro final, descartada. Sin embargo, el choque fundamental que afecta a Los Nuevos Mutantes es el referente a su core de género: Josh Boone -que todavía sueña con integrarla en el MCU- planteó desde el comienzo una cinta de genuino horror que Disney, por razones obvias, se vio en la obligación de matizar. Aun así, y de forma sorprendente, la versión final sondea un terrorcito amable y resultón, sin grandes sustos ni alardes pero con todas las licencias técnicas y de post-producción que puede permitirse una PG-13 que roza -sobre todo por el lenguaje y algunas escenas explícitas- el R-Rated. En este aspecto, aunque Boone en su momento soñara una película más en la línea del teen horror de IT -cuyo estreno y éxito en 2017 le sirvió de inspiración para encuadrar su idea-, puede darse por satisfecho, así como a la mayoría de fans del género.

Valoración

Puntuación: 3 de 5.

Superadas las adversativas, el mayor acicate del montaje final de Los Nuevos Mutantes es probablemente su desarrollo en localización única, un complejo en el que una doctora (Alice Braga) trata a cinco adolescentes a los que necesita adiestrar para un proyecto semisecreto contra el que los internos se rebelarán con fatales resultados. La que se diría protagonista (Blu Hunt), recién llegada a la institución, es la encargada de disparar inconscientemente los terrores del grupo, ya de por sí lo suficientemente atribulado por sus propios traumas y por la incomparable sensación de asfixia y aislamiento, algo que ejerce un motto de marginalidad. Sin embargo, la estrella indiscutible de la película y referencia visual e interpretativa cada vez que aparece en pantalla es Anya Taylor-Joy, que poco a poco escala en la lista de referencias del género y cuya energía, lenguaje (también corporal) e intrahistoria arrasan al resto del elenco (incluidos Maisie Williams y Charlie Heaton). Suyos son los momentos más turbios, por incómodos, ásperos o terroríficos, y esto es mucho en una cinta que, como advertimos, ha sido troceada en innumerables ocasiones.

El montaje final de Los Nuevos Mutantes apela a cierta épica adolescente muy familiar, que suma poco nuevo y que inevitablemente recuerda a los últimos minutos de Logan (2017), en los que queda patente esta intencionalidad de desarrollo de un universo de héroes para una generación insensible a la acción por la acción, más permeable al terror puro al que quería acercarse Boone (quien, de hecho, ha simultaneado este proyecto con el de la adaptación de The Stand, de Stephen King, que se estrena en diciembre en Estados Unidos). El esfuerzo que todas las partes han dedicado a que finalmente se distribuya y pueda disfrutarse en pantalla grande, aun renunciando a lo que podría haber sido -y no dejaremos de preguntarnos si podría haber sido algo mejor- otorga un irrenunciable halo especial a un producto razonablemente interesante, que quizá aglutine, por su afinidad generacional, más fans que enemigos.

LO MEJOR: Poner fin al culebrón de un proyecto de terror puro que ha acabado en película de aventuras adolescente, aunque sin renunciar del todo a momentos oscuros. Anya Taylor-Joy arrasa la pantalla.

LO PEOR: Es imposible despegarse la sensación de que Los Nuevos Mutantes iba a ser otra cosa. La localización casi única enfoca la trama pero no permite explorar mucho más, encorsentando toda la acción.

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