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Las mejores películas de terror en Sundance 2020

TIEMPO DE LECTURA | 4 minutos

Si existe un medidor fiable de la calidad media que cabe esperar del cine de terror de cada año, ese es sin duda el Festival de Sundance que en sus últimas ediciones ha estrenado títulos como The Babadook (2014), Hereditary (2017), Mandy (2018), The Witch (2015), Get Out (2017) o The Lodge (2019). Tomando como referencia algunos de estos nombres, no es de extrañar que mucho del recorrido de la mayoría de festivales de género empiecen en Utah cada invierno: y este no iba a ser una excepción. Si bien la producción del pasado año ya había dejado el pabellón alto con títulos como el mencionado The Lodge pero también Little Monsters, The hole in the ground o I am mother, este no parece haberse quedado atrás según lo publicado en medios especializados y lo descrito por aficionados al terror de procedencias muy diversas. Eso sí, si algo garantiza esta primera mirada al terror de 2020 es que el género parece consagrar la apuesta por el miedo intimista, familiar, ancestral y particularmente retorcido sin renunciar, claro, a la dosis de gore, sangre y slapstick que a menudo diferencian un drama somero de una verdadera cinta de horror. Estas 5 han sido algunas de las más aclamadas por crítica y público:

POSSESSOR

Segundo trabajo de Brandon Cronenberg, hijo del celebrado cineasta responsable de títulos como Rabia, La Mosca o Splatters, para el que reúne a un elenco de auténtico nivel (Andrea Riseborough a la cabeza) y en el que cuenta la historia de una mujer que se vale de cuerpos masculinos para pergeñar asesinatos y matanzas a cual más bárbara. «Una experiencia extrema», han publicado en LA Times; «horrible y violenta», según Next Best Picture (web miembro del Critic’s Choice). La película ha generado mucha conversación en torno a lo explícito de sus imágenes, muchas incómodas y particularmente desgarradoras.

RELIC

Para muchos autores autorizados, la película de terror favorita de Sundance 2020 si se busca una experiencia global del comentado y muy controvertido terror elevado, con Natalie Erika James a los mandos y Emily Mortimer o Bella Heathcote (The Neon Demon) buscando explicaciones a la degradación familiar. En Polygon la han descrito como «el epílogo perfecto para The Babadook) y periodistas como Meagan Navarro (Bloody Disgusting) la han analizado con detallado entusiasmo. Esta metáfora sobre la demencia y la senectud de la matriarca de una familia convencional reproduce ecos de títulos contemporáneos como Girl on the third floor (2019) desarrollando en el espacio cerrado de una casa la corrupción del cuerpo humano.

IMPETIGORE

El indonesio Joko Anwar sigue explorando el terror asiático moderadamente occidentalizado con esta especie de revisión de Get Out en la que dibuja una manía personalísima colectiva contra alguien no deseado en su pueblo de origen. Valiéndose de una narrativa tensa y siniestra, evoca un trauma intergeneracional que nace en la época precolonial y asciende entre giros y recursos enervantes hasta desembocar en un final salvaje con doble lectura. Joko Anwar ya dirigió Satan’s Slaves (2017, disponible en Netflix), hasta hoy la película de terror más taquillera en un país para el que también producen otros talentos como Timo Tjahjanto o Rocky Soraya.

RUN SWEETHEART RUN

La película de terror mórbida de la temporada amenaza con tensar a fans y detractores en un debate sin fondo: Shana Feste pone a Ella Balinska en la tesitura de una joven que termina huyendo a la carrera -literalmente- de algo, o alguien, que conoce en una app de citas online y que resulta la encarnación de los peores y más refinados terrores reales del patriarcado. Alguien la ha definido como la película de terror del MeToo, categorización que de entrada puede hacer huir a mucho público objetivo dada la altísima producción al respecto en los últimos años, que refleja más una necesidad comercial que una visión completa y desacomplejada del fenómeno. Eso sí: lleva la marca Blumhouse -algo que últimamente tampoco es garantía, ni mucho menos, de éxito-.

THE NIGHT HOUSE

El gran pelotazo comercial de cine de terror de Sundance 2020 ha vendido sus derechos a Disney Searchlight por 12 millones de dólares, cantidad que refuerza el ascenso como autor del siempre interesante David Bruckner, colaborador en algunos de los mejores segmentos de VHS (2012), Southbound (2016) y Creepshow (2019) y director de The Ritual (2017), película que está envejeciendo particularmente bien. En Thrillist han hablado de ella como «la primera gran sorpresa de terror del año» y también se ha publicado que es «lo más aterrador en Sundance desde Hereditary». Narra una historia íntima de pérdida, memoria y luto que no renuncia, al contrario, al terror puro que siempre facilita el subgénero de las casas encantadas.

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