Las 10 mejores películas de Sitges 2020

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Sitges echa el telón por 53ª vez en el año de los pasos a un lado y el conservadurismo de la industria. Ángel Sala y compañía han obrado lo que parecía imposible: sostener, pese a todas las restricciones, una edición presencial de Sitges que, si bien se ha resentido en lo económico -menos de la mitad de la recaudación del pasado año-, puede catalogarse dadas las circunstancias como un éxito. Quizá sea este el impulso y la decisión que necesitan el cine, contra las reticencias y los cálculos que, por otro lado, son perfectamente razonables al borde del colapso económico y social.

Esta edición, recortada por el fantástico y las proyecciones de películas estrenadas en VOD extranjeras -mucha atención al desarrollo de proyectos Shudder al otro lado del charco: 23 películas originales este 2020, entre ellas Host, Yummy, Impetigore, The Mortuary Collection o la secuela de May the devil take you de Timo Tjahjanto-, ha premiado la interesante Possessor de Brandon Cronenberg, quien además ha ganado el premio a Mejor Director. Relic, probable víctima este año de las inagotables críticas positivas desde su proyección en Sundance, Come True, Amulet o Post Mortem quedaron fuera del palmarés oficial.

Como el espíritu del festival es juguetón, el humor negro y desenfadado de películas como Mandíbules (Quentin Dupieux) y la alegoría fantástica protagonista en La Nuée (Just Philippot) o Jumbo (Zoé Wittock) también han generado cierta ilusión, sin que esto despistara del debate central sobre el terror convencional y su estado de salud fuera de las grandes productoras. El top 10 de películas de Sitges 2020 que proponemos es, huelga decirlo, enteramente subjetivo y sólo incluye -por razones obvias- las películas vistas, por lo que títulos como Saint Maud, Baby de Juanma Bajo Ulloa o La vampira de Barcelona no han entrado a consideración:

10 / POST MORTEM

Una curiosa expresión de terror centroeuropeo que ofrece una historia de posesiones al uso con la percha del recuerdo y los caídos en periodos oscuros de la Humanidad. Sólo lastrada por detalles menores de montaje y algunos momentos de humor involuntario, hereda iconografía de escenas frías y fantasmales de levitaciones y apariciones diabólicas. Excelente fotografía.

Crítica | Post Mortem (2020): las sombras no descansan | La Ciclotimia

09 / POSSESSOR

La ganadora de 2020 prolonga la virtud de una saga con una historia sin demasiado gradiente social sobre el habitáculo de cuerpos extraños -¿conciencias?- y su uso individualista, con resultados relativamente previsibles. La segunda película de Brandon Cronenberg ahonda en el gore desacomplejado y mantiene a Andrea Riseborough surcando la ola del género tras Mandy (2018).

08 / SPUTNIK

Quisieron venderla como ‘la Alien rusa’ sin reparar en cómo, más allá del diseño de lo sobrenatural, Sputnik desarrollaba una historia -también habituada- acerca de la soledad (puro solipsismo, pero sin sermones) y los irreversibles efectos de la pérdida. Sus dos protagonistas, seres humanos rotos, miden ausencia de esperanza en un mundo a la deriva. El monstruo es casi lo de menos.

Sputnik' Orbits Your Ethics in this Solid Creature Feature | MovieBabble

07 / THE OWNERS

Aunque en Don’t breathe (2016) vimos algo parecido y mejor, hay que reconocer en The Owners el irónico y siempre agradecido giro de las ocurrencias descerebradas y sin pulir (¿guiño al Brexit?) que pueden volverse contra uno mismo, como por otro lado se supone que debería ser para mantener el equilibrio universal. Un home invasion a la inversa, subgénero siempre agradecido en las listas.

06 / FRIED BARRY

Una de las muchas marcianadas -nunca mejor dicho- de Sitges 2020 resulta ser una áspera y alucinógena historia de flashes y tabúes volados (racismo, homofobia, marginalidad) que enseña el reverso nunca expresado de las abducciones incondicionales. Película improvisada al 90% según su director y encabezada por un actor no profesional cuya expresividad y degradación forma ya parte del altar iconoclasta del festival.

05 / THE DARK & THE WICKED

Aún con el recuerdo reciente de otras películas de familias malditas al borde del abismo, esta de Bryan Bertino seduce por su profundidad narrativa y su enervante fotografía, premiada además en el festival. Mucho más que una simple película de casas encantadas, clava la depresión oscura de lo inevitable con un terror indie al alza, también figurado en la británica Amulet de Romola Garai.

Festival de Sitges 2020. Día 2: The Dark and the Wicked, Last Words...

04 / SHE DIES TOMORROW

Refleja, además del nihilismo de Instagram, una oportunísima reflexión sobre el impacto del temor a gran escala de la obra inacabada. La desaparición, la pérdida de un ser querido, la orfandad: cubre con un exagerado halo de humor negro todas las duermevelas que a tantos millones de personas les ha costado la salud, sin ir más lejos, durante la impertinente crisis de salud que todavía decora el mundo. [LEER CRÍTICA]

03 / COME TRUE

Imponente revelación de ecos ochenteros -tal vez por la genial banda sonora de sintetizadores obra de su propio director- impregnada de una fascinación onírica sobrenatural. La inspiración vampírica, sus detalles y pequeños homenajes a los clásicos del género y la vibración del terror fantástico que tiene por cumbre películas como Pesadilla en Elm Street la elevan a joya imprescindible.

02 / RELIC

Preciosista slow burn con tres generaciones de mujeres confrontando terrores familiares en un espacio que se encoge y que acaba asfixiando al espectador. El diseño claustrofóbico y los juegos de luces que acompañan a los momentos más inquietantes reivindican su corazón de género aunque en el fondo vibre un drama sonado. No es atrevido compararla con obras mayores de esta década. [LEER CRÍTICA]

Relic: The Black Spot Explained | Screen Rant - Total Daily

01 / NO MATARÁS

La desgarradora apuesta punk española que recuerda cintas semi-prohibidas como aquel Arrebato de Iván Zulueta. Agotadora, imprevisible y violenta, presenta al Mario Casas actor de método que dicen se está construyendo y que atraviesa todos los círculos del infierno de Dante. Una experiencia sensorial salvaje, casi atávica: el tipo de proyecto valiente e incómodo que España pedía a gritos tras años amagando. [LEER CRÍTICA]

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