«¿A qué suenas cuando sientes o piensas lo que no deberías?»

daniel isnt real 2019
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Adam Egypt Mortimer no pasa desapercibido ni por quién es (un hombre corpulento de metro noventa, camisas floreadas, gafas polarizadas en colores imposibles, voz grave y media melana rizada) ni por lo que hace: verdadero terror de autor. Este año ha paseado por festivales de todo el mundo Daniel isn’t real, su segundo largometraje tras Some kind of hate (2015). En Daniel isn’t real, Adam Egypt Mortimer presta dirección y coautoría de un guion junto Brian DeLeew, autor de la novela en la que se inspira y ya su guionista de referencia -escribió la misma Some kind of hate-. Cuando dijo, hace tiempo, haberse apoyado en El Exorcista para Daniel isn’t real, Adam Egypt Mortimer estaba sin querer abriendo la película en canal para reivindicarla como una en la que la posesión es fruto del conflicto interno que todos libramos con nosotros mismos cuando el mal se asoma a nuestras ventanas. Su atormentado protagonista, Miles Robbins, ha acabado recibiendo el premio a Mejor Actor en Sitges 2019, donde Daniel isn’t real lució necesaria e importante para dignificar el género de terror. En palabras de Jorge Loser, de Horror Losers, «devuelve al terror parte de su capacidad aperturista perdida a través de un relato casi didáctico del desdoblamiento de personalidad, conectando con el terror de principios de siglo cuando la presencia de Lon Chanley o Conrad Veidt importaba»

Daniel isn’t Real ha dejado huella en los festivales donde se ha visto y de hecho en Sitges coqueteó con los premios importantes. ¿Cómo valora esta acogida?

Estos han sido probablemente los seis mejores meses de mi vida, enseñando la película y comprobando la reacción de la gente. No tengo ni idea de por qué gusta tanto. Sabes, cuando terminé de rodar la película sentí una increíble sensación de paz, algo como no había sentido nunca antes en mi vida. Básicamente, si moría en ese momento ya podía decir que había comunicado todo lo que realmente soy. Independientemente de que gustara o no a la gente. Y ver que la audiencia está conectando con la película a un nivel muy emocional está siendo increíble. He intentado viajar todo lo que he podido a estos festivales porque después de la película la gente se me acerca y confiesa lo que siente. Eso ya me hace sentir lo suficientemente exitoso, haber comunicado un sentimiento que llega al espectador y vuelve a mí cuando recojo impresiones del público.


¿Qué viste en Patrick Schwarzenegger para hacer del villano en Daniel isn’t Real?

Es el modelo perfecto de hombre joven magnífico, y este personaje debía ser alguien que realmente tú desearas ser en todas sus facetas: cómo habla, cómo actúa, cómo sonríe… Su primera aparición en la película es en una bañera, y mientras el protagonista pasa por uno de los momentos más traumatizantes de su vida, en su cabeza lo que desearía ser es este hombre joven magnífico y relajado, que dice mucho de cómo se siente. Patrick encaja totalmente en esa apariencia perfecta, que además pertenece a un personaje oscuro y retorcido. Muy poca gente puede hacer eso.

Ansiedad, depresión, trauma… ¿son los monstruos del siglo que vivimos?

Son momentos difíciles para ser un ser humano, por encima de todos los monstruos de otras épocas. Esta película trata sobre todo acerca de quiénes somos y en quiénes nos convertimos cuando miramos dentro de nosotros mismos y encontramos sentimientos que no están del todo bien, cómo tratamos de resolver ese conflicto. Cuando en la película hablo de demonios que emergen de traumas sin recuperar, hablo más de un tipo de posesión específica que de lo que sería una enfermedad mental, por ejemplo.

¿De dónde sale Daniel isn’t Real, una película tan perturbadora pero también tan personal?

Como decía, viene de dentro. De mis propios sentimientos. Tomé como referencia momentos de mi vida en los que realmente sientes miedo de ti mismo y creí divertido trasladarlo. Sobe todo, intentar hacerlo de una manera que la gente no haya visto antes, porque si copias otra narrativa nunca captarás la atención del espectador sobre esas emociones. Di importancia al sonido, por ejemplo, ¿a qué suenas cuando sientes o piensas lo que no deberías? Todo nace de lo horrible que sentimos o pensamos.

Dada la hipersensibilidad actual, ¿has podido desarrollar el trauma interior del personaje tal como lo imaginabas o te has visto obligado a suavizarlo para evitar polémicas?

No, nunca he evitado la polémica. Empezamos a trabajar esta película hace tiempo, ya teníamos escritos los personajes de Daniel, pero sentía que tenía que hacer antes una película más pequeña. Así que escribimos Some kind of hate, con la que tiene ciertos paralelismos, aunque menos profundos, menos sobre quién soy yo. Realmente pude escribir Daniel de la forma en que me propuse, aunque quién sabe, si seguiré trabajando el mismo camino o encontraré nuevas inspiraciones si sigo escribiendo películas dentro de diez años.

«Me encanta el terror y probablemente siga en ello…»


La violencia en Daniel isn’t Real es casi una opción artística, más voluntaria que visceral. ¿Es reflejo de los tiempos que corren?

No sé, la violencia surge de la necesidad de externalizar un conflicto interno. Por desgracia esto no añade nada nuevo a la idea de violencia, nunca sabes lo lejos que puede llegar un conflicto interno.

El drama familiar que subyace en la película, ¿qué rol le atribuyes en la narrativa, también está inspirado en tu experiencia?

Yo tenía una excelente relación con mi madre, que tristemente murió hace ya varios años y no ha podido ver mis películas. Pero el conflicto que protagonizas de joven te va a perseguir toda tu vida adulta, de ahí que también sea importante hacer referencia a las cosas que ves de niño, todas esas cosas horribles que no olvidas y que pasados unos años seguirán ahí.

En el futuro inmediato, ¿más terror o nuevas experiencias?

Me encanta el terror y probablemente siga en ello, Brian y yo estamos escribiendo una nueva película sobre brujas, capitalismo y crimen. Y hay otra película en la que espero empezar a trabajar pronto, que no es ni de lejos una película de terror pero que rodea un drama personal con razones, digamos, más cósmicas. Igual que Daniel isn’t real enfatizaba en el subgénero posesiones, esta podría hacerlo como película de superhéroes.

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