Jan Oblak

El milagro de los unos


En los últimos 20 años de competición –incluyendo el gris tracto por segunda división- y hasta la llegada de Jackson Martínez, el Atlético se había especializado en clonar goleadores: a cada uno que salía lo sustituía otro que igualaba o incluso mejoraba sus números. De Torres a Diego Costa pasando por Vieri o Diego Alonso, los rojiblancos cuidaban entonces la patente del nueve. Pero a Simeone le ha regalado su trabajo una máquina de producir porteros imbatibles y también le está sacando el máximo rendimiento hasta que desfallezca su garantía. Así se explica que Jan Oblak haya logrado igualar el mejor Zamora de la historia de la Liga (Paco Liaño, 1994) con un coeficiente de 0,47 justo el año posterior a la salida de Thibaut Courtois, que ganó dos zamoras (2013 y 2014) consecutivos, hito en la historia del club, con medias también sensiblemente inferiores al tanto por partido (0,78 y 0,65 respectivamente).

Cuando se somete a los porteros a la dictablanda de los números habitualmente se comete una atroz injusticia estética, pues son tantas las variables a considerar que es técnicamente imposible igualar la relevancia y rendimiento de todos ellos. Pero sí se pueden extraer generalidades de patrones más prolongados en el tiempo: no debe ser casualidad que 3 de los últimos 4 premios Zamora hayan recaído en metas entrenados por Simeone ni que en este caso concreto Jan Oblak encabece prácticamente todas las tablas de rendimiento neto de las grandes porterías europeas. El esloveno, que empezó siendo suplente de Moyà en su primer año, ha nacido además con ese talento innato que distingue a los buenos porteros de los porteros elegidos, lo que explica que destaque tanto en apartados colectivos como individuales. Cuanto mejor rodeado, más fuerte se hace. Esta historia acompaña también a Víctor Valdés, ganador de 5 zamoras (4 consecutivos entre 2009 y 2012).

Mejores Zamora

Fuente: Marca / Elaboración propia

Que la de portero -la posición más sufrida del fútbol- sea también la peor reconocida a título individual no es casualidad. Un portero está obligado a parar, de la misma forma que un delantero está obligado a marcar y un defensa a detener ataques: pero en el caso del delantero y del defensa se pueden llegar a valorar otras variables cruzadas (trabajo defensivo en el atacante, aportación goleadora en el zaguero) que el portero no puede apuntarse. En otras palabras: en el portero hay menos trampa, y menos cartón. La mayoría se especializa en hacer lo que tiene que hacer y por eso la gente pierde la perspectiva de cuánto cuesta hacer en concreto eso que tienen que hacer. Oblak es un porterazo, que además está dirigido por un entrenadorazo y cuyos errores casi inexistentes amortigua quizá la mejor defensa de Europa. Parece que lo uno sin lo otro es inviable, y en parte sí: los números son crueles y ciegos, pero exponerlos es como desnudarse en una primera cita: esto que ves es lo que hay. Valóralo tú.

minutos

Fuente: transfermarkt / Elaboración propia. Sólo porteros con más de 20 partidos disputados

Keylor Navas

Más sobre la desconsideración de los primeros en recibir y los últimos en ser manteados: esta temporada Keylor Navas ha terminado con un 0,82 en Liga que mejora el único Zamora de Casillas (0,89 en 2008). En los últimos 20 años el Real Madrid ha ganado tantos de estos premios (uno) como Alavés, Getafe, Celta o Espanyol. Es sexto en la tabla de porteros más difíciles de batir de las cinco grandes ligas europeas (un gol en contra cada 132 minutos) y sólo ha encajado dos (los del Wolfsburgo) en 10 partidos de Champions. Para más y encaja menos que el Casillas de la temporada pasada. Y cuando la estadística escupe estos números, antes que el mérito de sobrevivir a defensas más distraídas y a entornos más complejos, el aficionado se cuestiona la obsolescencia del fax. De ahí que el costarricense busque sus respuestas en la fe.

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