Vitaly Mutko Vladimir Putin

Con los nórdicos hemos topado


Que más vale caer en gracia que ser gracioso es algo que conocen de puertas para dentro de este país y, en otros términos, en la mayoría de representaciones nacionales que nos rodean y a las que aludimos con vagas referencias. Pero al presumible nuevo presidente de la UEFA, el esloveno Aleksander Ceferin, le ha valido oro que el conglomerado nórdico encabece para el mundo el ideal de democracia en Europa. Sin su apoyo primigenio, la Rusia de Vladimir Putin y Vitaly Mutko no habría podido lanzar su carrera presidencial, objetivo número dos una vez colocado en primer lugar en el Comité de Auditoría y Cumplimiento al amigo personal del candidato, Tomaz Vesel, sustituto de Domenico Scala y nuevo -aunque relajado, presuponemos- vigilante de los mundiales a desarrollar en Rusia en dos años y en Qatar en 2022.


RUSIA 2018: EL ESCÁNDALO FRÍO


Los hilos se ha encargado de unirlos el grupo Josimar Fotballblad, que desde hace meses investiga los orígenes de Ceferin y la particular necesidad que Rusia y la nueva FIFA de Infantino podría tener en aupar al esloveno a la presidencia de la UEFA. Horas después de la publicación (en noruego e inglés) de este reportaje, Ángel María Villar –sin apoyos reconocibles– se bajó del tren y retiró su candidatura. El otro contendiente en pie, el neerlandés Michael van Praag, reaccionó violentamente en Twitter enlazando el documento en inglés que es de acceso libre y abierto para cualquier redacción relevante del mundo que quiera cotejarlo. Y el relato arranca en Milán, el mismo fin de semana de la final de la Champions League, cuando los presidentes de las seis naciones nórdicas se reunieron con Kjetil Siem, ex secretario general de la federación noruega y director de estrategia de Infantino en la sombra desde octubre de 2015 (oficialmente desde diez antes de la reunión).

Siem -recuerden este apellido- fue el encargado de convencer a las naciones nórdicas, sin que Ceferin fuera siquiera candidato, para que le expresaran públicamente su apoyo de cara a las elecciones a celebrar cuatro meses después. Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia salieron encantadas y publicaron una declaración cuatro días después; Islandia e Islas Feroe no quisieron adherirse por considerarlo «demasiado pronto». El interés por que estos países se pronunciaran primero en favor de Ceferin lo explica una fuente del reportaje, que los define como «democracias altamente respetadas» para revelar que detrás de la trama estaba nada menos que Vitaly Mutko, hombre fuerte de Rusia 2018 -ministro de deportes de Putin- y evidentemente el menos interesado en que el Comité de Auditoría y Cumplimiento siguiera con los ojos en el próximo Mundial, investigado en paralelo por el FBI y la fiscalía suiza. Cinco días después del comunicado de los países nórdicos conformes, Ceferin viajó a Moscú para reunirse con Mutko y los presidentes de otras once federaciones que cayeron enseguida en el saco.

Mutko necesitaba que Ceferin pasara primero el filtro de los países con mejor prensa para aliarse con otros once y decantar la elección

Esta información de Josimar avanza, en definitiva, que Ceferin ya era favorito para presidir la UEFA en mayo aunque hasta dos meses después no se validara oficialmente su candidatura. Un Ceferin, por cierto, presidente de la federación eslovena de fútbol desde 2011, puesto al que accedió tras seis meses trabajando en ella pese a que según los estatutos el tiempo mínimo requerido para presentarse al puesto es de cinco años. Una vez dado el rodeo a todo lo que Rusia quiere esconder con la ayuda del dúo esloveno -y el visto bueno de Infantino-, toca volver a la razón nórdica, que evidentemente no se irá de vacío: según el reportaje, este apoyo tan desinteresado y rápido por un candidato sin validar desembocará en dos favores a cambio: uno, la organización de una Eurocopa (2024 o 2028) y otro, la adjudicación al presidente de la federación sueca, Karl-Erik Nilsson, del puesto de vicepresidente UEFA junto a Ceferin a partir del próximo año. En otras palabras: lo de siempre, pero con sonrisa. Las veleidades del cambio, en definitiva.


Foto de portada: elhorizonte.mx

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