Casillas

Ya no hace (tanta) gracia


Iker Casillas ha encontrado en las redes sociales el refugio perfecto a sus últimos días como futbolista de élite. Son, estos rincones, países imaginarios a los que huir para escapar de la presión diaria, en los que pretender ser otro; lugares donde se puede reclamar la historia y el crédito que palidece y pierde luz a medida que pasan los días por tu lado. Casillas ha comprobado en Portugal cómo de solo está sin las vedettes que triunfalmente danzaban a su alrededor en España cubriendo portería por él: la afición de allí no le debe nada –ha construido su historia sin él- y además ha percibido en su titularidad decadente un blanco recurrente a las iras que ya de por sí corresponden sin mucha negociación a los porteros, probablemente los profesionales peor reconocidos del fútbol.

Que Casillas falle en la distancia, es algo que en otras condiciones no debería preocupar mucho más a los que se quedaron aquí. Pero, en su huida, el portero decidió ir a una liga con mediana visibilidad en la que también hay cámaras: y como ya no lastra la opinión pública el componente ideológico de su madridismo, resulta que medio país ha dado de bruces con la realidad que el otro medio denunciaba desde hacía un par de años: que no está, ni se le espera, para defender una portería de alto nivel con regularidad. La gente, claro, mira con nerviosismo a la futura Eurocopa de Francia y se pregunta si Vicente Del Bosque, que ha ido dejando miguitas de plástico por el camino, sabrá verlo también.

En su descanso en vida, el exportero del Real Madrid ha ido variando su discurso sobre la retirada, probablemente aconsejado por sí mismo como cuando baja al barro a encararse con los aficionados de su exequipo que todavía le reclaman disculpas y la cuota alícuota de honor que le corresponde a una leyenda como él: firmó dos años por el Porto pero pocos perciben que esa utopía pueda llegar a tomar forma en su forma actual. Y ni tan siquiera es viejo: a sus 34 años (35 en mayo), Casillas es menos mayor que otros como Cech, Buffon o Van der Sar en su momento –no digamos Kahn, Zoff, Schmeichel…- y otro largo etcétera de guardianes que envejecieron mejor. Pero los condicionantes del fútbol son estos y cuando te enseñan la puerta lo más sensato es seguir sus indicaciones.

La alternativa a ir a Portugal a jugar competición europea y ver cómo se machacan indiscriminadamente tus errores en afición y medios que no te deben nada sobre el papel era acabar en una liga mucho menor sin repercusión alguna en la que bañarse literalmente en olvido. Donde ser un maharajá, un sultán, un jeque o un tertuliano: Iker, vamos a darle el beneficio de la duda, fue valiente en este caso y quiso sobreexponerse aun sabiendo, muy probablemente, que ya no era el que todos quisimos soñar que iba a ser para siempre. Nada más lejos. Si envejecen tu padre o tu abuelo, si tú mismo envejeces y lo ves frente al espejo cada mañana, si las crónicas de Segurola o Relaño tienen cada vez menos sentido, cómo no va a envejecer la réplica en vida de un santoral arcaico. Esto es lo que no supo acatar a tiempo.

Pero antes hay que tomar una decisión y es si Casillas es válido o no para ser suplente de De Gea, el mejor –algo es algo- de un United en apuros que sueña, lo que son las cosas, con un rescate mourinhista el año en que la ciudad recibirá a su otrora nemesis. Del Bosque lo ha reiterado ante la insistencia del coco: sería un buen suplente. Luego susurra letanías de homenaje, estas marca de la casa, como que es un buen chico, que hay que tenerle respeto y que en verano hace calor. Todo parece un silbido leve que acaricia el adiós. Sin embargo hay otra opción, y es que Iker cierre el círculo que él abrió, jovencísimo pero con la Octava recién ganada, en la Eurocopa de 2000 a la que fue como tercer portero. Camacho puso primero a Molina, que cantó, y después a Cañizares, que sí estaba en forma. Juguetear con el fantasma de la decadencia nunca estuvo más a mano. Claro que luego hay que saber guardar la ouija.


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Una idea sobre “Ya no hace (tanta) gracia

  • Luis Miguel

    ¿ tu de donde te has escapado lumbreras ? Leyendo que escribes que el Manchester espera que lo salve Mohugriño, ese que dejo al Chelsea al borde del abismo se da uno cuenta hacia donde mira tu neurona, anda a pasear y no vuelvas.