Italia

Resistencia contra la escasez

La selección italiana se presenta en la Eurocopa de Francia con una de sus listas de menor calidad individual de los últimos tiempos. Si ya de por sí el actual combinado azzurro está bastante mermado por el hecho de que su cantera no ha producido jugadores realmente determinantes en el plano ofensivo -la estirpe Zola, Roberto Baggio, Francesco Totti o Alessandro Del Piero se ha quedado sin heredero-, las lesiones de última hora de Marco Verratti y Claudio Marchisio terminan de lastrar de forma decisiva el potencial individual del equipo entrenado por Antonio Conte.

Italia accedió a la fase final del campeonato de Europa tras liderar un grupo en el que tenía como rivales más destacados a Noruega y Croacia, pero a pesar de alcanzar el primer lugar de la tabla, su camino a Francia estuvo marcado por las dudas. Hay que matizar que el combinado balcánico -que por la calidad de su plantilla era su adversario más peligroso- jugó a un nivel muy inferior al esperado, hasta que Niko Kovac fue destituido y Ante Cacic recondujo el camino en los últimos partidos. Los apuros que pasó Italia frente a Azerbaiyán y Malta en las primeras jornadas, no ganar a Croacia ni en la ida ni en la vuelta y una prestación pobre frente a una limitada Bulgaria han terminado de alimentar las dudas que una plantilla justa de talento ya se había encargado de crear entre sus aficionados.

Antonio Conte para volver a creer

El exentrenador de la Juventus decidió de forma sorprendente abandonar la Vecchia Signora al término de la temporada 2013/2014, después de instalar al club turinés de forma definitiva en la élite del fútbol italiano, tras ganar tres Scudetti consecutivos. Lo más destacado del currículum de Conte en los banquillos hasta que la Juve confió en él fue un ascenso con el Siena y poder conseguir mantener al equipo toscano el curso siguiente en la Serie A. Una apuesta arriesgada que tuvo más que ver con el carácter mostrado y su condición de ídolo de la hinchada que con una prestación realmente llamativa desde el punto de vista técnico. La apuesta resultó un existo casi rotundo, y no lo fue del todo por culpa de un flojo rendimiento del equipo en la Liga de Campeones.

A partir de julio, Conte pondrá rumbo a la Premier, donde tratará de reactivar al Chelsea

El periplo de Conte con el combinado azzurro no será demasiado largo, ya que a partir del próximo mes de julio, el técnico pugliese pondrá rumbo a la todopoderosa Premier League, donde tratará de reactivar a un gigante que ha dejado una temporada para olvidar como es el Chelsea. El hecho de que su trayecto al frente de la selección no vaya a ser demasiado largo, y que durante el mismo haya declarado en más de una ocasión que echaba de menos el día a día de un club, añaden otro argumento relativamente negativo, desde el punto de vista de que su obra en la nazionale en absoluto ha echado raíces. En cualquier caso, si a algo se pueden agarrar los tifosi, es a la apuesta por una idea definida y la elección de un corte de futbolistas con un gran espíritu colectivo y que, a priori, encajarán bien en el sistema de juego.

La diferencia está en la defensa

La actual selección italiana carece de cracks de primera fila en el ataque, pero en la retaguardia sí cuenta con la defensa al completo de la Juventus, que ha demostrado poder resistir contra los mejores equipos de Europa. Gianluigi Buffon, a pesar de su veteranía -cumplió 38 años el pasado mes de enero- ha jugado una temporada a un nivel altísimo, mientras que Barzagli, Bonucci y Chiellini han rendido también de forma excelsa, sobre todo después de que Allegri readaptase su sistema para jugar con los tres de forma habitual después de que Pirlo, Tévez y Arturo Vidal salieran del conjunto bianconero.

Defensa Italia
Fuente: Squawka Comparison Matrix

Parece claro, por tanto, que la Italia de Conte se construirá a partir de la defensa de la Juventus. Buffon bajo palos, Barzagli central derecho, Chiellini central izquierdo y Leo Bonucci como líbero. Evidentemente ganar va a depender de hacer del equipo algo más completo, pero con estos cuatro en la zaga parece claro que Italia va a saber sufrir y puede ofrecer un buen rendimiento si el equipo defiende bien organizado cerca de su área. Capacidad de resistencia y una buena defensa posicional está garantizada con esta estructura. La cuarta opción es Ogbonna, y seguramente Conte tire de De Rossi o Darmian para una necesidad, ya que ambos conocen la posición de central.

Las bajas de medio campo, decisivas

Italia ha perdido para la Eurocopa a Verratti y Marchisio, dos de los tres futbolistas que, con casi total seguridad, hubiesen conformado el medio campo del equipo. A priori, Italia utilizará una estrucura de 1+2, y Conte aún no ha dejado claro cuál será su apuesta para la posición de pivote. Thiago Motta y Daniele De Rossi deberían de pelear por un puesto, aunque las bajas en la zona ancha hacen que verles a los dos juntos sea una posibilidad, sobre todo si se decide apostar por Candreva en zonas interiores, un jugador de clara vocación ofensiva para compensar lo que quizás sería una estructura demasiado rígida con balón.

En cualquier caso, todos los posibles interiores elegidos por Conte tienen un denominador común: capacidad de sacrificio. Florenzi, Giaccherini, Sturaro y Parolo están cortados por el mismo patrón desde ese punto de vista -a pesar de las notables diferencias entre ambos a nivel de juego-, y quizás Parolo sea quien más pueda ofrecer un punto de agilidad con pelota, sin llegar a ser en absoluto un perfil de organizador. Lo que queda claro es que si la idea de Conte es que Italia viva replegada, los cuatro interiores elegidos -se puede incluir a Candreva- tienen capacidad de descolgarse y en ciertos momentos darle profundidad al equipo, algo clave para que el equipo no viva demasiado ahogado en su propio campo.

Versatilidad en sus jugadores exteriores

Italia tiene en sus cinco jugadores exteriores la llave para ofrecer diferentes dibujos: Darmian y De Sciglio son dos laterales que juegan en las dos bandas, capaces de rendir bien en zagas de cuatro o cinco hombres, mientras que Candreva, Bernardeschi y El Shaarawy son extremos que tienen experiencia actuando como carrileros ofensivos. Antonio Conte tiene ahí versatilidad y la opción de trabajar con diferentes perfiles según lo que requiera la situación. Por lo visto hasta el momento, quizás la apuesta más lógica sea Darmian en una banda -con capacidad para quedar más retrasado y cerrar con cuatro si Italia pierde la pelota- y Candreva en la otra -un perfil mucho más ofensivo y probablemente, el jugador más desequilibrante de toda la convocatoria-.

Bernardeschi y El Shaarawy suman dos conceptos importantes: atrevimiento y determinación

Las opciones Bernardeschi y El Shaarawy son muy reseñables por varios motivos. Son dos perfiles que casan perfectamente con ese concepto que tiene Conte del sacrificio -no es de extrañar que los dos, aunque son extremos de base, hayan jugado esta temporada encuentros como carrileros en sus clubes-, y además suman dos conceptos importantes: atrevimiento y determinación. Bernardeschi lo intenta una y otra vez cuando recibe la pelota, mientras que El Shaarawy es incansable para tirar desmarques y acabar en zona de remate. No se trata de dos jugadores excesivamente finos en sus contactos, pero reúnen una serie de cualidades que los hacen muy útiles tanto para Roma como para Fiorentina, y una personalidad que encaja perfectamente con lo que le gusta a Antonio Conte.

La falta de talento en la última línea, el déficit más importante

La zona que debe de resolver los partidos es la que claramente muestra una preocupante falta de calidad, teniendo en cuenta el gran nivel histórico que ha tenido el combinado azzurro en su vanguardia. Lorenzo Insigne es quizás la gran esperanza, pero está por ver si el sistema italiano le da un escenario favorable. Su mejor año en el Napoli ha sido como extremo izquierdo en un equipo que hizo de ese perfil su lado fuerte a nivel de posesión, y esta Italia se antoja completamente distinta: a priori necesitará puntas capaces de ganar juego directo -Pellè- y que sean rápidos para moverse a los espacios -Immobile y Zaza-. Insigne puede dejar la nota de calidad, pero la sensación es que el sistema no le potenciará, y que además echará de menos algún socio.

La zona que debe resolver los partidos muestra una preocupante falta de claridad

Antonio Conte está apostando por la figura de Pellè como delantero centro, que garantiza supremacía en las salidas directas. No tiene Italia a Pirlo ni a Verratti, de modo que quizás el seleccionador apueste por salidas en largo sobre su 9. Ahí Leo Bonucci es realmente preciso para desplazar el cuero, y el del Southampton una gran alternativa para recibirlo. Sin embargo, una Italia que viva mucho tiempo replegada necesitará de sus delanteros también mucha verticalidad, y ahí Graziano Pellè flaquea de forma evidente. Immobile y Zaza serán buenas opciones para compesarlo, pero es cierto que ahí el equipo conformaría un once realmente limitado en cuanto a capacidad técnica. Por eso, Eder puede ser una opción en la delantera.

Delanteros Italia Euro 2016
Fuente: Squawka Comparison Matrix

El futbolista del Inter es quien más agilidad puede tener con pelota al pie de todos los atacantes que Conte ha seleccionado, y por lo tanto servir como apoyo para que el equipo pueda juntarse en campo rival y alcanzar también fases de posesión cerca del área rival. La elección de la pareja de puntas dependerá de lo que el seleccionador priorice: a Pellè – Eder le falta verticalidad, pero cualquier otra combinación que no inlcuya a Eder -o a Insigne-, carecerá de finura. Lo que queda claro es que, más allá de que al equipo le falte capacidad resolutiva, la forma de estirar al bloque y compensar a nivel táctico lo que, por nombres, debería de ser una buena prestación defensiva, resultará clave para que una Italia muy carente de cracks de primera fila, pueda competir por el título en Francia.


La victoria de Italia en la Eurocopa de Francia se paga a un nada despreciable 15 a 1 que le sitúa como la quinta favorita por detrás de Bélgica o Inglaterra. Que llegue a la final de Saint-Denis se paga 8 a 1, mientras que la opción de verla fracasar -como última de su grupo, por ejemplo- cotiza a un arriesgado 6,50 a 1.

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