Oscars 2018: Vencedores y vencidos

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Por más cantado que estuviera, la caída del primer Oscar de la noche en manos de Sam Rockwell como Mejor Actor de Reparto restaba presión a los incondicionales de Tres anuncios en las afueras: no es que su personaje rompiera ninguno de los «techos de cristal» a los que aludieron Sandra Bullock en la alfombra roja y Jimmy Kimmel en la introducción -en la que, claro, recordó el momento cumbre de la pasada edición-, pero sí reconocía un papel arquetípico del actor, quien para muchos siempre será Billy el Niño en La Milla Verde. Kazuhiro Tsuji se apuntaría el segundo premio de la noche por su excelente trabajo de maquillaje y peluquería con Gary Oldman en Darkest Hour; el mismo actor confesó no reconocerse en la película más que por los ojos. Fue el prólogo al primer Oscar de la noche perdido por La forma del agua: el de Mejor Vestuario, como por designio, cayó en Mark Bridges (El hilo invisible), quien en 2012 lograra lo mismo por su labor en la celebrada The Artist. Rusia tendría su cameo nocturno con el reconocimiento al documental Icarus, de Bryan Fogel y Dan Cogan, delator del entramado de dopaje deportivo que también, claro, ha salpicado al fútbol en vísperas de la celebración del Mundial. El toque posterior de Kimmel («Al menos sabemos que esta gala no la ha manipulado Putin») arrojaba una sospecha de oportunidad sobre el fallo del premio, algo esencial ahora que los Oscars son más pancarta que otra cosa.

sam rockwell
Sam Rockwell, Mejor Actor de Reparto

La agenda cedió espacio a otro premio técnico, Mejor Sonido, que sirvió para que Dunkerque, estrenada en verano, se apuntara uno de los Oscars también mas previsibles, sin que esto menoscabe en absoluto su altura cinematográfica. Tanto es así, que menos de cinco minutos después también ganaría la estatuilla a Mejor Edición de Sonido, cerrando el peculiar doblete atmosférico de la cinta. Esto implicó, necesariamente, que superada la primera hora de ceremonia, Dunkerque se desmarcara momentáneamente como la película con más premios de la 90ª edición, anécdota que perdió fuelle con el primer Oscar de la noche para La forma del agua, pasadas las tres y diez hora española, en la categoría de Mejor Diseño de Producción, galardón relativamente telegrafiado. Este momento precedió a otro cumbre, la interpretación de Remember Me (Coco) en inglés y castellano tras otra introducción politizada («No hay muros en el otro mundo») que levantó al público, anticipando el éxito del tema en su categoría. La reivindicación tuvo prolongación con el aplauso a Una mujer fantástica (Chile), que Rita Moreno presentó recordando que el arte «no entiende de procedencias». Inmediatamente después, el Oscar a Mejor Actriz de Reparto recompensaría el papel de Allison Janney en Yo, Tonya como la feroz madre, en la ficción, de Margot Robbie.

En el terreno de animación, Mark Hamill atrajo a Kobe Bryant al escenario por Dear Basketball, que pone voz a la carta de un fan al propio Bryant una vez decidió su retirada; Coco, por supuesto, se hizo con el Oscar a mejor largometraje, lo que reabrió el turno de mensajes: «Coco no existiría sin la tradición y cultura mexicana tan preciosa». Por si las dudas, el Dolby Theatre rugió por la alusión. Luego la industria homenajearía la valentía de Blade Runner 2049 con el Oscar a Mejores Efectos Visuales; y en paralelo, Dunkerque alzaría el tercer premio en la categoría de Mejor Montaje, redondeando el primer tramo de ceremonia y afianzándose como trabajo más laureado. Kimmel, desatado, aprovechó el ecuador de la gala para sacar a la calle a un puñado de protagonistas y devolver así la jugada de la pasada edición. Lo esencial volvió con el abrazo al Mejor Documental Corto (Heaven Is a Traffic Jam on the 405) y Mejor Corto (The Silent Child), últimos premios previos al grueso de la gala. Desde ese mismo instante, la noche tuvo a bien repuntar justo para el rato relevante. Los dos posteriores fueron a reconocer las ideas, ocasión que no se desaprovechó en el escenario para recurrir a la primera mención al movimiento Time’s up cuyo montaje estaba cuidadosamente preparado. James Ivory ganó el primer y único Oscar de Call me by your name a Mejor Guion Adaptado -pese a la incompleta escena del melocotón…- y la sorprendente Get Out se impuso en Mejor Guion Original a, entre otras, las dos favoritas de la noche.

Dunkirk Hans Zimmer 2017

En la recta final, The Academy reforzó su apuesta por lo menos convencional y premió a Roger Deakins por Blade Runner 2049, sacándole la espina de las infructuosas trece nominaciones anteriores. Fue antes de la última interpretación de la noche, This is me, que abrió el turno de la música: Alexandre Desplat sumó el segundo Oscar para La forma del agua en Mejor Banda Sonora y la comentada Remember Me se alzó sin rival en Mejor Canción. Justo antes de soltar los frenos, el Dolby recordó las pérdidas en el pasado año (Roger Moore, Sam Shepard, George A. Romero, Jerry Lewis…) y entonces sí, tras el debido homenaje, tocó generar nuevas leyendas. Guillermo del Toro, sin oposición, agarró la estatuilla a Mejor Director como estaba más que previsto, y como estaba previsto, fue claro: «Nuestra industria borra las líneas en la arena que nos separan», aunque no se explayó tanto como durante toda la campaña de su película en la que machacó la alegoría política, surcando el favor del público. El redoble de tambores se hizo ensordecedor: Gary Oldman, regresó para recoger el Oscar a Mejor Actor, destrozó el cronómetro de Kimmel en los agradecimientos y cedió el turno al premio a Mejor Actriz, también previsto, a Frances McDormand por su potente papel en Tres anuncios en las afueras. Se guardó poco: levantó a todas las mujeres de sus asientos y pidió: «No habléis con nosotras en la fiesta, invitadnos a vuestros despachos y escuchad nuestras ideas». Y el colofón: Warren Beatty y Faye Dunaway volvieron para echar el cierre y declararon, esta vez sin truco, a La forma del agua como Mejor Película de la temporada. Kimmel dijo al principio: «Este año será recordado como ese año en que los hombres la cagaron tanto que las mujeres tuvieron que empezar a salir con anfibios». No es algo como para echar el confeti al cielo, aunque el romanticismo guarde aún buen cartel entre los descreídos.

The shape of water 2018
Foto | siouxcityjournal.com

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