Más de lo que nunca soñó ser

ivan rakitic world cup 2018

“No voy a morir con mis ideas”. Con estas palabras, Unai Emery anunció que iba a renunciar a su intención de colocar a Ivan Rakitic en el centro del campo. El ahora técnico del Arsenal estaba contra las cuerdas. Su Sevilla no arrancaba, el cambio de sistema no funcionaba y el mediapunta croata, que ya llevaba tres temporadas en España, no se terminaba de adaptar a jugar en la base de la jugada. Pero Emery, como él mismo avisó, no iba a caer de esta manera. Renunció a la doble punta que venía probando (Bacca-Gameiro), regresó al 4-2-3-1 que tan bien le había funcionado en los últimos meses del curso pasado y devolvió a Ivan Rakitic a la posición para la que había nacido. ¿El resultado? El Sevilla se proclamó campeón de la Europa League con Ivan Rakitic brillando como el mejor mediapunta del momento en Europa.

Aquella fue la mejor temporada del croata en su carrera. Rakitic por fin había encontrado su lugar en el mundo. Era un lanzador soberbio, con una calidad para el último toque sobresaliente. No obstante, había marcado 18 goles y 19 asistencias en aquel curso 2013/2014. Se entendía perfectamente con Carlos Bacca, aparecía con mucha constancia en cada jugada, manejaba todo el frente de ataque sin pisar a ningún compañero, conectaba desde cualquier distancia con el futbolista libre… Ivan Rakitic era el enganche perfecto entre el juego y el resultado.

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Pero entonces llegó a un Fútbol Club Barcelona donde, evidentemente, nunca podría jugar de mediapunta. Primero porque esa posición en aquel momento no tenía lugar en el asentado 4-3-3 culé. Segundo porque, de existir, la terminaría ocupando un futbolista con un perfil todavía más creativo. El Barcelona, por tanto, fichaba a un jugador para que jugase en una posición muy diferente a la que había destacado. Es más, le fichaba para que jugase en la posición a la que tuvo que renunciar Emery y en la que Ivan, pocas semanas después, naufragaría en la Copa del Mundo 2014. Así es el fútbol.

Y el FC Barcelona acertó. Ya en su primer año el centrocampista croata dejó una muy buena impresión. En opinión del que escribe, su curso estuvo algo sobrevalorado por el hecho de ser una cara nueva que se adaptó rápidamente a un equipo que terminó ganando el triplete de forma muy contundente. Es cierto que tuvo impacto en varios marcadores y que cumplió a rajatabla con los diversos roles que le asignó Luis Enrique, que básicamente venían a tratar de compensar el espacio que desocupaban tanto Dani Alves como Leo Messi, pero Rakitic venía de liderar por sí mismo un ataque y ahora estaba siendo elogiado por correr mucho. Él estaba para más. Lo había demostrado.

Ivan Rakitic es ahora mismo más de lo que él mismo soñó ser (…) influye en todas las alturas, lanza a sus compañeros, construye y lidera

En todo caso, que Ivan Rakitic mostrase desde tan temprano esta utilidad, fruto de su carácter y personalidad, le dio tiempo para crecer. Tiempo que jamás existe en los grandes de Europa. Tiempo que le serviría para ir aprendiendo curso tras curso un oficio para el que no había nacido pero que le ha consagrado, cuatro años después, como uno de los mejores medios de Europa. Tiempo, por tanto, bien invertido.

Ivan Rakitic es ahora mismo más de lo que él mismo soñó ser. Su final del Mundial no deja lugar a la duda. Ha completado un camino que bien pudo acabar en ninguna parte, pero que ha acabado confirmándole como un todocampista capaz de realizar cualquier tarea que se le pida a cualquier tipo de centrocampista del mundo. Influye en todas las alturas, tanto limpiando el primer pase como llegando al área rival. Lanza a su compañeros. Construye y lidera secuencias ofensivas desde el pase, la lectura y la determinación. Presiona hacia delante con un timing y una constancia estajanovista. Hace absolutamente de todo. En cualquier contexto y ante cualquier rival porque ya no es que entienda todo lo que sucede a su alrededor, sino que ahora también es capaz de cambiarlo todo en beneficio de su equipo.

Ernesto Valverde, que le juntó más que nunca a Sergio Busquets en su primera temporada como técnico blaugrana, tiene en el futbolista croata a una figura capaz de aportar diferentes respuestas a diferentes preguntas, cosa que le va a venir muy bien de cara a construir el Barcelona del año que viene. Parece complicado que su curso 2018/2019 pueda ser mejor que el que acabamos de cerrar, pero si algo ha demostrado Rakitic en el último lustro es que no hay que poner límites a su talento.

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